Modelos geocéntricos
| Física clásica |
Los primeros estudios cosmológicos que tuviernon seria repercusión en las creencias humanas fueron los del folósofo griego que todo el mundo conoce, Aristóteles. Tal y como veremos en posteriores párrafos, las influencias del modelo aristotélico llegaron incluso hasta el Renacimiento europeo. El modelo que éste proponía era simple: la Tierra era el centro del universo y el resto de astros giraban a su alrededor. Dichos astros giraban circularmente teniendo todos como eje de giro la Tierra. Además atribuyó una naturaleza celeste a dichos cuerpos: su movimiento era circular porque se consideraba el único movimiento perfecto; el espacio
interplanetario estaba formado por el llamado "éter" o "quintaesencia", el cual era la sustancia perfecta por excelencia. Esta perfección se daba a partir de la esfera de giro de la Luna, es decir, que todo cuerpo que girase alrededor de la Tierra a un radio igual o mayor al de la Luna. Sin embargo, para todo cuerpo dentro del radio terrestre se consideraba mundano e imperfecto. Su composición, al contrrario que los cuerpos celestes compuestos de éter, se basaba en cuatro elementos: fuego, agua, aire y tierra. Estos elementos terrestres tenían una naturaleza que les impedía separarse de su espacio natural: la Tierra. Por ello una roca lanzada al aire siempre tendería a caer, para volver a su estado natural, estar en el suelo.
A pesar de ser éste un modelo muy apreciado, tenía sus inconvenientes: muchos movimientos irregulares de astros, el hecho de ver a veces algunos planetas más cerca de la Tierra que otras... Por ello, basándose en el modelo geocéntrico de Aristóteles, Ptolomeo creó uno nuevo que intentaba explicar los problemas que el discipulo de Platón no pudo enmendar.
En el siglo II d.C Claudio Ptolomeo suugirió un nuevo modelo en el que dotava a los planetas de diversos movimientos simultáneos. Es decir, los planetas, además de girar circularmente alrededor de la Tierra como decía Aristóteles, se desplazaban en
movimientos circulares secundarios llamados epiciclos, circunferencias menores al llamado deferente (movimiento de traslación alrededor de la Tierra de Aristóteles). Por ello, los movimientos celestes eran una conjunción de movimientos circulares que vistos todos ellos desde la Tierra daban la impresión de ser un sólo movimiento irregular e imperfecto. Está claro que cada planeta tiene su movimiento propio, diferente para cada uno, con irregularidades caracterísiticas de cada astro. Por ello, cada movimiento planetario tenía determinados epiciclos, no correspondidos con los epiciclos de cualquier otro planeta, es decir, cada astro tenía un número diferente de epiciclos, en momentos diferentes y en situaciones también distintas. Con ello podemos observar que en vez de hablar de un modelo astronómico, estamos inmersos en un conjunto de singularidades, distintas para cada planeta y que no siguen orden alguno, no siguen un patrón que determine que estamos ante un modelo correcto: simplemente nos encontramos ante un método que reproducía el conjunto de observaciones conocidas y las ajustaba a las nuevas observaciones.
El modelo geocéntrico aristotélico, mejorado por Ptolomeo siguió vigente hasta pasado el siglo XVI, momento en el que se instaurará un modelo heliocéntrico, ya postulado por Copérnico en el siglo XV. A continuación veremos con detalle como se pasó de ver la Tierra como centro del universo a ver al Sol como tal.
Modelos geocéntricos